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Visitante Nº



CONOCIENDO HUACHO PARTE 1




Chifa España


Fue uno de los días en que a veces para nosotros lo consideramos especial. Eso, no proviene por un feriado que te pone el calendario, o una semana larga que dispone el Estado, simplemente es para esas pequeñas y fugaces alegrías que quieres manifestar y disfrutar muchas veces de manera improvisada porque así - y no los dice la maldita estadística - es más rico y placentero. Entonces decidí irme con Sylvia y mi hijo Alejandro a comer en el Chifa España. Para mayor seguridad y aseveración de mi testimonio, fue el día dos de mayo a horas 2:55 pm. Motivo y razón para conocer su interior y probar, si es que no lo había cambiado, la sazón que probé hace años atrás cuando llegue a vivir a Huacho.

El lugar es ahora en el segundo piso. Una escalera grande de hermosos escalones te lleva a conocer un nuevo gusto de decoración que así no mas no se aprecia en el norte chico. Cuadros inteligentemente colocados promociona un ambiente para degustar platos orientales, para salirnos de los acostumbrados aeropuertos de los famosos agachados y arroz chaufa del cuñado de Alder en el boulevard de la plaza de armas en madrugados días de borrachera de la recorrida calle Colón.

Asombradamente el lugar estaba lleno cuando ingresamos, así es que nos sentamos en la mesa del frente donde tiene una buena vista que nos muestra la avenida 28 de julio de otro ángulo, como dioses del Oliympo observando sus dominios. La mesa es grande. En verdad todas las mesas son grandes y de color negro, como las cómodas sillas que hacen juego con ellas. Vi las lámparas que colgaban del alto techo finalizando la decoración como entre los grandes restaurantes que puede tener nuestro país donde pocos son los que les gusta combinar la comida que ya es un placer con un buen gusto de decoración puede incluso hasta llegar al orgasmo entero.

Lamentablemente, nadie nos daba la carta para pedir. Tuve que coger de otra mesa para ver si ese lugar había incluido en su carta, no comida a la carta (aunque suene ridículo decirlo), sino que además, hayan pensando en gente pobre como yo, que desea degustar un día en familia de una rica comida sin pagar tanto para alcanzar a ella. Entonces pude comprobar que también se habían acordado de esa clase obrera a la que pertenezco. A las 3:02, luego de diez minutos de mosquearnos, una familia se sienta al frente nuestro y aun no éramos atendidos. Tres minutos después, llega una moza y nos atiende como a la vez le entrega la carta a la mesa del frente. Recibió nuestro pedido, pero luego se nos esfumó. A las 3:09, la mesa del frente se retiró molesta por no haber sido atendido ni al menos recibir su pedido. Yo también pensé retirarme, pues mi estomago no resistía mas castigo. Me dije a mi mismo que si no llegaba a las 3:15 me retiraba. Pero fueron las 3:17 y no llegaba mi pedido. Tuvieron que pasar 25 minutos para que recién llegue una moza distinta a la que nos atendió y justo cuando ya me había levantado para retirarme sobre el cual le increpé que ya lo estaba haciendo, lo que se disculpó señalando que justo hacia “cambio de turno” y que por eso la orden se había demorado. Excusa estúpida, pues la moza no sirven los platos, solo atienden. En todo caso si fuese cambio de turno de cocinero es algo que no he visto en ningún restaurant, lo que lo descarto absolutamente.

Pedimos un Kan Lun Wantan, arroz chaufa de chancho, wantan frito de entrada, y una Inca Kola de a litro que con casi todo combina. No se puede pedir un “menú” que traiga los platos con arroz chaufa, pues todos son con arroz blanco, lo que me parece un pecado garrafal. Lo bueno fue que el kan Lun Wantan era grande, lo que más parece un plato de a dos aunque fuese solo para uno.

El wantan frito es excelente, el relleno de este es un arte que pocos saben hacer. La salsa de tamarindo era más espesa que la salsa para el wantan lo que creo que se les pasó un poco el chuño, pero era comible.

En definición: el lugar es agradable, por la iluminación y amplitud, pero hay que tener cuidado en temporada de invierno, pues el frio puede ser atroz en dicho lugar. Hay unos muebles rojos que mas pareció que debieron poner de color blanco o negro y de cuero. La mesa de centro mas debe ser considerado para comer, pues hay que recordar que sigue siendo un “restaurant” y la gente va a sentarse a comer, y no a conversar. No ofrecieron los palitos para comer, que es un detalle importante que debe tener todo lugar que expenda comida china, a mí por ejemplo, me encanta comerlo con ellos. Faltó los huevos de codorniz y nabo; y el exceso de sikua desvía el paladar con la carne la que maravillosamente incluye no solo el pollo y el cerdo sino además el pato que muchos ya olvidaron. Muy buen arroz chaufa de chancho, el sillao es muy importante, y hay algo que no deben olvidar: nunca vayan a comer a las 3 de la tarde, pues el cambio de “turno” pude molestar su estomago y decidan irse a comer donde los conocidos agachados que te dan la comida en cinco minutos, te cuesta menos, y te lo hacen en tu delante para que veas la transparencia de su sazón. Asi es la competencia, y asi es nuestro Huacho.



(JOSE BURGOS ALFARO)ALFIE HICH. Huacho, 4 de mayo del 2009.

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WILLY COLON PLAGIO CANCION: "LA BANDA" A MUSICO PERUANO


En el programa del domingo el día ocho de marzo (CUARTO PODER) se emitió un reportaje sobre el cantante Willy Colon el haber plagiado una canción titulada “llego la banda”, sobre la cual él la titulo como “la banda”, en el año de 1974, pero que el músico peruano Walter Fuentes, ya lo había registrado en el APDAY en el ano de 1973, cuatro meses antes. Lo insólito de esta historia es que la empresa disquera sobre la cual gano junto con Willy Colon y se enriqueció con esta canción, y que millones y millones de personas a nivel mundial reconocen como autor de dicho tema musical, solo le pagara por este “impase” al peruano la suma de cincuenta mil dólares.

Más de 35 anos, se espero por esta irrisoria suma que aun siendo una ofensa, el peruano aceptara, por la edad avanzada que tiene, porque el vicepresidente de la APDAY Julio Andrade, manifestó que este GRAN ACUERDO DE CONCILIACION se ha dado y que es una HISTORIA en el Perú, pues como es Willy Colon, un millonario de la música salsera, y la empresa disquera americana, se tiene que aceptar esta suma, pero sino, se tendría que ir a los tribunales pudiendo costar muchos anos mas de litigio.

No existe una disculpa, estoy seguro que nunca lo habrá de parte de Willy Colon esta semana que viene al Perú a cantar, es mas estoy seguro que será tan conchudo que la cantara en este concierto esperado por muchos peruanos. Solo espero, que las personas que asistan al concierto le hagan recordar que a un músico peruano no se le puede hacer lo que se le ha hecho a Walter Fuentes, porque los “cholitos” no nos lo hacen los gringos, no los hacemos nosotros, que temerosos por ser unos monstros, no intentamos siquiera pelear un poquito más de esa dignidad de que nos hagan respetar lo que es nuestro.

Claro que ahora, el nombre del peruano saldrá desde este momento como crédito al tema, pero, a estas alturas 35 años después, luego de haberse vendidos millones y millones de discos, que ahora abunda la piratería y todo se bajan por el Ares o Emuler, es como quitarlo un pelo al gato.



(JOSE BURGOS ALFARO)ALFIE HICH. Huacho, 8 demarzo 2009.

ppalterno@hotmail.com